martes, 29 de octubre de 2013

Halloween pt. 3: Mi historia con el Halloween

Cuando era niña a mí sí me tocó ir de casa en casa pidiendo Halloween, mamá usualmente me vestía de brujita y ibamos por un par de casas en la colonia, cantando una canción cuya tonadita no recuerdo pero decía algo de "queremos Halloween", a mí abuelito le encantaba comprar cajas y cajas de dulces para los niños que llegarían pidiendo Halloween.

En mi infancia tardía comenzó una campaña de la Iglesia por erradicar el Halloween, había volantes explicando que era satánico o eso entendía yo, también comenzaron las escuelas a no dejar que se decoraran los salones en Octubre de Halloween porque no era festejo nacional, los tenías que decorar de Cristobal Colón (BO-RING!). El caso es que hubo un gran descenso en la celebración del Halloween, a mi hermano no le tocaron tantos como a mí, todavía había algunos grupos dispersos de niños pidiendo dulces, pero casi nadie los pelaba.

Eso sí, nunca dejó de haber fiestas de disfraces.

Ya de grande comprendí que el Halloween no era una fiesta satánica, sino una fiesta pagana, leí su origen and stuff y como todo ya casi nada de eso se retoma, verdaderamente, aunque tuviera un origen malvado, se celebra de una manera sumamente inocente, disfrazandote y pidiendo dulces ¿quién se va al infierno por eso?

Estados Unidos en Octubre está bien padre porque todas las decoraciones son de Halloween y las decoraciones de Halloween son la onda: telarañas, zombies, hombres lobo, fantasmas ¡es genial! Además es divertido para los niños porque piden dulces y para los adultos porque nos disfrazamos.

Se ha convertido en mi día festivo favorito, quizá el único para el cual no soy una completa antipática.

Aunque bueno, Octubre siempre ha sido mi mes favorito, por el clima y las lunas and stuff.

Disfruten Halloween chicos, es la onda.
Ah, y no hagan vandalismo.

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