sábado, 30 de noviembre de 2013

La Vida de 10

Este post es un poco (mucho) más personal de lo que acostumbro escribir y temo que pueda pasar como sumamente engreído o "me quejo de mis disque-problemas primermundistas", quiero aclarar que si me creo jamás ha sido por algo de esto y no me quejo o lo considero un problema, simplemente pensé que podría ser interesante para algunas personas ver cómo es una parte de la vida desde otra perspectiva, al final de cuentas, todos creemos que los demás la tienen más fácil.

Hace un par de años me reencontré con una conocida de la prepa, era conocida en la prepa pero se volvió mi amiga en la universidad. Tengo algún vago recuerdo de haberla escuchado alguna vez hablar de mí y reírse por lo que crecí creyendo que yo le caía mal, cuando la volví a encontrar me dijo que ella pensaba que ella me caía mal a mí. que yo le parecía graciosa pero como yo era muy inteligente temía que ella me pareciera sumamente aburrida por sus conversaciones promedio. ¡Cómo si el entretenimiento de una persona dependiera de sus calificaciones pues!

Toda la vida he sido la molesta chica esa top of the class. No sólo cuadro de honor cualquiera, Hermione-style top of the class, sólo que yo no cambié tanto con la pubertad. Mis ex-compañeros de la primaria en la prepa me hacían carrilla porque alguna vez lloré porque me saqué 9.9 en vez de 10, estoy segura que era 9 y no 9.9, en primero de primaria no recuerdo que usáramos decimales, pero ilustra perfectamente el punto.

No se asusten, hace mucho que dejé de llorar por esas cosas.

Contrario a lo que la televisión infantil nos hace creer, yo jamás recibí ninguna clase de bullying por mi estado de insuperable nerd, al contrario, los demás niños (me hacían sentir que) me admiraban por mi "inteligencia", era un estado diferente de ser cool. Aparte nunca me molestó pasarles los trabajos, si no me iban a bajar puntos a mí ¿cuál era el problema que ellos se beneficiaran? Siempre tuve amigos y siempre me trataron bien, así que no, mi "inteligencia" jamás me causó traumas psicosociales, al contrario, me dio un status quo bastante cómodo. Durante mi juventud sólo hubo un sujeto que me superaba (seriously, yo sacaba 10 y el 10+1) pero lo admiraba más que verlo como un rival.

Pongo inteligencia con comillas porque personalmente no considero el tener buenas calificaciones como inteligencia, son conocimientos y quizá facilidad para aprender, pero siento que alguien inteligente es alguien que sabe resolver problemas y tomar buenas decisiones, y afortunadamente no he tenido suficientes problemas para ver cómo ando en el departamento de decisiones.

Siempre he sacado casi puros dieces, no es cuestión de ser "matada", la escuela simplemente se me hace fácil, un trabajo es más como rellenar un cuestionario que una ardua tarea de investigar en bibliotecas y estudiar todos los días. Lo que mucha gente no entiende es que si combinas un record impecable con padres estrictos la barra se levanta y un 8 se vuelve equivalente a reprobar.

Para tercero de primaria tenía tantos diplomas que mi mamá desistió de enmarcarlos y colgarlos en la pared (tengo la pared que prueba que esto no es una hipérbole), entonces me daba flojera que la gente me felicitara. Luego me volví numb about it. El 10 se vuelve común, la excelencia la norma. Otras personas se emocionan por un 10, incluso un 9, pero tú ya no sientes nada. Tampoco puedes participar en el pánico colectivo de "creo que voy a reprobar", sabes que no vas a reprobar. Y entonces, ya que tienes una edad un poquito más avanzada (pero no lo suficiente) el 8 se vuelve un problema. Y los demás te preguntan "¿por qué te preocupas? ¡Es un 8! ¡No reprobaste!¡Yo quisiera un 8!", la vieja ley mexicana del mínimo esfuerzo, no entienden que ese 8 es "una mancha en la boleta". Estúpidas boletas y el stress que acarrean para todos.

Tengo algún otro recuerdo, también de la primaria (el caos anterior es más secundaria-prepa) en el que mi mamá me preguntó si me molestaba sacar siempre 10, o algo así, yo contesté que no, que era bastante cómodo ser la que mandaba en los trabajos en equipo.
La verdad es que sí es bastante cómodo, como forma de vida en general, sabes que en cualquier universidad te van a aceptar y es medio difícil que te nieguen una beca. También tuve la comodidad de entrar a la carrera sabiendo que me titularía por promedio, cosa que no ha cambiado.

No sé, quería escribir esto más cronológicamente, pero mis pensamientos se dispersan, creo que a estas altura ya tienen una idea revuelta de como avanza todo desde mi infancia temprana hasta la prepa, no me juzguen, mi mamá me tuvo en la escuela desde pre-maternal o algo así, no es sorpresa que a los 22 ya esté harta.

Fue a fines de la prepa cuando algo importante pasó, verán, teníamos que hacer esta mega-exposición inútil de historia para la que me autoestresé, quiero decir, que quizá no estaba genuinamente estresada pero me dije a mi misma que tenía que estarlo porque debía salir bien y así. El caso es que me peleé con todo mi equipo de historia, así feo. Y ahí aprendí algo importante: soy un ser humano odiable no es necesario estresarme tanto, las cosas al final siempre salen bien.

Y en verdad lo hacen, las cosas al final siempre salen bien.

El siguiente semestre fue un struggle entre dejar los viejos hábitos y adoptar mi nueva filosofía hippie de vida, luego entré a la universidad y man, la universidad sí que ha sido importante.

Vamos a ponerlo de esta manera: a los 18 siempre había sido la persona definida como la "más inteligente de la clase". Cuando hacíamos esos ejercicios de superación personal en lo que todos te ponían algo bueno en un papelito, todos ponían "eres bien inteligente y me caes bien XD". No fue una sorpresa ganar "la más nerd" en los premios de generación (y bitch que me hubiera enojado si no me lo daban a mí). Osea, que chilo que tengan ese súper concepto de ti, pero ¿eso es todo lo que soy?

En la universidad eso cambia porque ya cada quién se va a su carrera y si estás en la ULSA tu salón son literalmente cinco personas, aparte ya no hay boletas públicas ni entregas de papeles con los papás. OSEA NADIE SE ENTERA DE TUS CALIFICACIONES. Y también he visto a algunas personas que antes eran bastante promedio ser las mejores de sus clases, sólo se los digo para que se animen.

Entonces tu maestro de teatro se burla sobre la gente esa que saca puros dieces y te das cuenta que no te tiene en ese concepto. Los papelitos de autosuperación se llenan de frases que rara vez incluyen la palabra "inteligente". Hay un cambio, el pinche promedio ya no te define. Eso se volvió algo del pasado.

Es la onda ver cómo la gente te conoce por otras cualidades que no son que tan bien te fue en las clases que llevas, y te quiere por eso, bueno quiero creer que me quieren.

También hay otro cambio, uno más importante, que se da gradualmente, es el momento en el que te empieza a valer.

Si me preguntaran que consejo les doy a los que van entrando a la universidad diría que se traten de sacar las mejores calificaciones posibles en los primeros semestres, cuando estén llenos de energía, para que puedan valer madre agusto en el último año cuando su stamina estudiantil se haya agotado. Hice cálculos y a estas alturas podría sacar siete en todas las materias y seguiría titulándome por promedio, es un lujo muy muy hermoso, aunque sé que no me sacaré siete en todas las materias.

Queda algo de orgullo tho, hubo un semestre que no me avisaron que me gané el premio al mejor promedio, y aunque fue nowhere near the freakout it would have been before, si tuve un pequeño sentimiento de "¡mierda!". Al final fue sólo un correo que no me llegó, pero uno reflexiona.

Ahora veo a mi hermano estresarse por tener todo perfecto y me abstengo de decirle que se relaje, porque yo era peor a su edad, en la universidad entenderá.

Fue gradual, en los primeros semestres si me preocupaba mucho, incluso hasta el año pasado, aunque en los semestres de enmedio es más que las cosas simplemente salen bien, te vas relajando, por lo menos en mi caso particular donde abundan los maestros benevolentes, te das cuenta que las reglas no son absolutas. Y pues, sigues sin poder dar mucha opinión cuando los demás hablan de sus promedios, pero ¿porqué alguien querría hablar de promedios? Son números poco interesantes.

Aunque no sé, el otro día una amiga genuinamente me abrazó por que me saqué diez en fotografía, y sabe, se sintió bien.

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