martes, 3 de septiembre de 2013

En caso de que muera...

No tengo la más mínima idea de como se hace un testamento, pero asumo que eso es más sobre que va a suceder con tus cosas cuando dejes de respirar. Yo siempre he dicho que me gustaría donar mis órganos, aunque no sé al final quién toma esa decisión o que tan pickys sean en los hospitales. No creo en la santidad de los cuerpos ni nada parecido, pero tengo una asquerosa conciencia ecológica, el punto es que, cuando muera, me gustaría que se aprovecharan mis enlaces de carbono. Si no se pueden donar mis órganos porque ya están muy jodidos o no sé, que lo usen para experimentos científicos, o hagan esculturas ilegales con mis huesos, o mínimo creo que ya existen elegantes ataúdes biodegradables, entierrenme de tal forma que los gusanitos puedan comer y la tierra tener nutrientes. En fin, a mí ya no me va a servir.

Espero nomas que nada de esto pase pronto porque aún me falta conquistar el mundo.

Por cierto, planeo de viejita ir a ver qué hay en el triángulo de las Bermudas, no se agüiten si no regreso.

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